sábado, 18 de junio de 2016

11ª Etapa: SARRIA–GONZAR 32 km (Camino Francés)

IMG_0847

El día tras un largo e intenso descanso, digamos que no empezó muy bien, Maki, se levantó primero y por aquello de no recordar la movida de la noche anterior se apresuró en la salida del albergue del Convento de la Magdalena, y dado que yo iba a fotografías el cementerio de Sarria, comentó que nos veríamos en el primer bar para desayunar.

EL Cementerio de Sarria, no es ninguna maravilla, y reproduce pues los clásicos esquemas de los cementerios de las grandes poblaciones, la permanente reconversión de los enterramientos, en una mezcolanza extraña de nuevos mármoles y figurillas en compañía de los viejos nichos que se encastran desde tiempos ha en los muros del cementerio. Algún resto queda de los vetustos enterramientos, sencillas tumbas jalonadas con las cruces de hierro fundido, o aquellas otras delimitadas con láminas de negra pizarra, a modo de pequeñas parcelas, lo cual es significativo.

image

vez fotografiado el camposanto en medio de una densa niebla, al retomar el camino hacia Sarria ya me di cuenta que las marcas santiagueras nos echaban al camino antes de alcanzar las primeras casas de Sarria, y teniendo en cuenta la bajada que había, mucho me temí que Maki hubiera tomado las de Villadiego camino adelante, baje hasta casi la mitad de la rúa de bajada de Sarria, entrando en todos los garitos buscando a Maki, pero este no estaba en ninguno de ellos

Sarria-GOnzar

Por tanto, me estacioné para desayunar lo mejor que pude, viendo salir de Sarria a los rezagados, mientras los contemplara y reflexionaba sobre las prisas del Camino y sus caminantes, me vino a la memoria el viaje anterior, en el cual había dormido a la salida de Sarria al lado mismo del Camino, y cuando no había aún amanecido pues ya el personal transitaba por la zona con frontales, dándome la tabarra, pensando que me había muerto o algo así.

La verdad es que esta parte el priscilianista camino es bonito y muy sugerente, por lo cual hacerlo solo, tampoco se me hacía pesado, y más sabiendo de que Maki, ya estaba enfilado hacia Santiago, pues aquí con todo señalizado y con bares de por medio, no había pérdida, estaba en su salsa.

Tras unos primeros kilómetros, que fui solo, al final fi rebasando a los fatigados jacobitas a través de la densa arboleda donde se codea el pino y el roble, a estas alturas de la ruta ya se empieza a notar un cambio en el semblante del personal jacobita, se deja notar el turisteo santiaguero, y la presencia de grupos, sobre todo «guiris» es importante y su potencia se ve en las indumentarias, en la potencia económica que muestran en los bares, pidiendo botellas enteras de vino Rioja de primera calidad, es a los que vemos a lo largo del Camino recostados en los oasis del Camino, chiringuitos jacobitas, con sus músicas relajantes, sus hamacas, etc; lo cual rompe con la austeridad del camino que venimos haciendo.

IMG_0918IMG_0921IMG_0967

No se puede negar esto es la modernidad y la parte comercial del Camino que algunos tanto odian, aunque entiendo que con este barullo turístico aquellos que quieran un Camino más iniciático, lo tiene un poco difícil, pero los territorios hacen de sus entonos un producto turístico y Galicia siempre lo ha sabido más o menos explotar.

En esta etapa pude ver «como ponían de nuevo camino» o sea como los servicios de limpieza recogían las papeleras de este «restaurado Camino a modo de Senda Verde» y como se hacían con los clásicos muestrarios de pañuelitos que se quedan en los caminos tras las meadas de las féminas, y digo fémina, por lo apartado del lugar de la micción.

IMG_0988IMG_0841


Las marcas blancas y amarillas y la diversa señalítica que jalonan el camino se suceden en el transcurso del trazado sin mucho orden y concierto, en ocasiones vemos como los hitos se van llenando de multitud de piedrecitas y recuerdo a modo de cifrados mensajes, lo cual en parte se complementa con unas interesadas ofertas de productos para el camino median un óbolo, como el que encuentro al poco de empezar, como el puesto que mediante un cartelito reclama una ayuda puesto que el penitente/a que debe dormir a pierna suelta en una tienducha de plásticos de al lado, piensa peregrinar a Roma.

IMG_0851IMG_0852

Los grupos aparecen entre la bruma por las aldeas de As Paredes y Vilei, y el Loureiro ya en la parroquia de Barbadelo, hasta ganar Rente, donde encuentro a Maki, en plan de ver pasar el mundo, pasamos A Sera, cruzando la carretera LU-P-5709 y volvemos a los tramos de caminos y corredoiras para cruzar la LU-633 a la altura de Sistelo, ganando la aldea de Peruscallo siempre yendo al Oeste.

El camino lo voy entreteniendo con la entrada en los cementerios y en las pequeñas ermitas, abiertas algunas de ellas para el auto-sellado de pasaportes santiagueros, y como no entreteniendo el tiempo y pasaje caminero con la realización de fotografías, varias y variadas, como la del macho equino que muestra trazas y pujanza, o la fuente coronada con aquellos viejos símbolos jacobeos del 92, pasando mojones en los que cada uno va dejando sus variados mensajes.

IMG_0911IMG_0958IMG_0914

Los caminos nos presentan el urbanismo latifundista gallego, con sus múltiples parcelaciones y sus peculiares casas y casonas, coronadas con los hórreos gallegos, tan singulares como peculiares, o las berzas que se esparcen por las huertas a modo de densos palmerales.

Durante el camino coincido con una italo-australiana, con sus muchos años y arrugas tirando de su mochila y arrastrando como otros muchos sus bastones. Todo es motivo de objetivo fotográfico, las vacas, las corredoiras y esa neblina que lo envuelve casi todo.

Llegamos al mojón del km 100, lleno de pintadas, mensajes y piedrecitas, no se sí creerme el tema del 100 km, dado como han mojonado las distintas diputaciones, pienso que un mojón tan institucional debería tener otro porte, pero en fin para no creérselo un poco más adelante otro que indica que es el 100. 

En Ferreiros, nos vamos encontrando los tropecientos mil jacobitas y algún que otro heterodoxo, pues no en vano viene a ser algo más de la mitad del recorrido de hoy, y los grupos como digo se van haciendo más densos, por el camino va cayendo alguna Estrella de Galicia, y es donde observamos que el personal se afana con las botellas de agua, y salir con la mochilita de la merienda para ganar su peculiar jacobeo.

IMG_0877IMG_0875IMG_0904

Toca descanso rodeado sobremanera de elemento femenino, que lo invade todo, digamos que este Camino está siendo de las mujeres, las hay por todos los lados, de todas las nacionalidades, de todas las edades, sigo encontrándome con el grupo de ingleses/as con el que he coincidido desde el principio, pues a pesar de mi calmo andar y fotografiar, al final tras sus carreritas me los voy topando aquí y allá, como en este caso en el restaurante-albergue y gastro-bar de Mercadoiro en Paradela, donde paso a comer, pues Makí se ha ido trazado adelante por aquello de que se le hacía duro mi parsimonia caminera.

En Mercadorio, pruebo un buen trozo de empanada gallega, mientras observo los grupos y me deleito con las «vistas» que ofrece una madura inglesa que parece interesada en mi persona e indumentaria, pues no tiene claro si soy judío o u preboste musulmán, o un chalado del Camino, y como parece interesada en los Cementerios, en algunos de ellos hemos coincidido, poco a poco vamos intimando y como el idioma juega en nuestra contra ni yo sé inglés ni ella castellano y el grupo pesa más de lo que desearíamos, pues la invito a mi mesa y deleitarse con la empanada mientras su comanda se elabora, a lo cual accede pese a las risitas y puyas de sus compañeros de camino, pero la glotonería o el hambre hace mucho.

IMG_0955

Salimos juntos del lugar y tras unos escarceos por el entorno religioso y funerario rural, cada uno se reincorporó a su rutinario andar, ella con su grupo y yo sumido en la soledad del trasiego priscilianista, y la gran labor que tendría en estos tiempos el Obispo de Avila, por estos pagos, cuando me doy cuenta una pintada me dice que entro en Vilachá , y su Monasterio de Loio que no veo indicado y que me pasa desapercibido pese a su importancia , pues en la capilla se dice fundaron 12 caballeros las Orden de Santiago, para la defensa y control de la peregrinatio.

El Miño se deja oler, pues la densidad del río aporta más humedad si cabe a la zona y tras dejar atrás Pacios, se cruza el largo puente que da acceso a Portomarín, no sin antes observar paisaje y paisanaje, el primero viendo como las basuras crecen al lado del Camino, ya no son los pañuelitos, ahora ya son restos de comidas, botellas, etc, y no hay mucho servicio de limpieza por la zona, y el paisanaje cada vez le vemos más de sport.

IMG_0908IMG_0926IMG_0986

Al cruzar el puente hacia Portomarín, se ven las antiguas barriadas de San Nicolás y San Pedro yacientes bajo las aguas embalsadas del Miño, lo que sucedió en 1960, y por cuyo motivo se desmontó medio pueblo para edificarlo ladera arriba, lo que se hace duro tras cruzar el puente y tener que enfrentarse a la gran escalinata para dar por concluida la llegada a Portomarín, cuya iglesia fortaleza impresiona.

A la hora que llego, sobre las 4 de la tarde, no hay casi nadie por la calle y más con la solana que cae, algunas terrazas de restaurantes se llenan de extranjeros, dando cuenta de suculentos condumios, mientras se interrogan qué coño hago fotografiando piedras, más allá de los capiteles, ignoran mi interés por las marcas de cantería, que me lleva un buen tiempo recoger cámara en ristre. En eso, que siento que me llaman a gritos, de nuevo el grupo inglés, se instalan para comer y me invitan a comer o a tomar una cerveza y me piden les explique qué coño hago frente a las panoplias de los muros de Portomtomarín.

Acepto la Estrella de Galicia, y como no nos entendemos mediante el tema idiomático, les enseño las fotos de las marcas, y les menciono a los Freemasons y la curiosa escena de la orquesta musical de la portada de Portomarín.

IMG_1003IMG_1002IMG_1015

Quedan extrañados, y me preguntan por mi condición y cualidad, y uno de ellos se fija más en bordón y los colores y números que lleva cada cinta que corona mi vara de bambú, me guiña el ojo, me hace el signo de MM.:. y nos reconocemos como tal. Genial al final de la cerveza sigo mi camino, a pesar de su invitación de quedar con ellos unas horas más, pues ellos se quedan a comer, puesto que para su grupo Portomarín, es lugar de parada y fonda. Algunos ya van muy tocados de ampollas y rodillas.

IMG_1053IMG_1039IMG_1043

Que diferencia de la vez anterior de cuando llegué a esta localidad ya casi anochecida, el ambiente luces y del propio paisanaje, gozando del entorno que de noche es impresionante, también entiendes como ha nacido la industria del taxi-jacobita, pues de los maletones que transportan salen los vaporosos o cursis vestiditos de noche con que se cubren las guiris para cenar o tomar vino. Es toda una paradoja.

Ahora Portomarín presenta otro aspecto y hasta parece que pese a la buena oferta de restauración la cosa va de crisis y se nota en la presión por hacer sentarse al primer peregrino que pase por delante de sus terrazas.

Sigo mi camino pegado a la carretera LU-633 que se hace me hace un poco monótona, tal rota con algún que otro vericueto por las carbayeiras gallegas, la verdad es que el Camino en esta zona ofrece pocas variantes a recorrido paralelos. Por tanto, el objetivo es llegar a Gonzar, donde nuestro Angel de la Guarda (Noemí) ya nos ha reservado litera, en el Albergue Casa García y donde encuentro confortablemente instalado a mi hermano Maki, que me ayuda deshacerme de la mochila y acercarme una fresca cerveza.

IMG_1055IMG_1058IMG_1057

Tras el reposo, aprovechamos el tiempo para lavar algunas ropas, más que nada para quitarles el sudor y los olores del día, y el polvo del camino, y hacer tiempo para la cena,

Yo quería cenar en el Albergue que ya conocía, pro Makí propone que lo hagamos en un otra bar cerca de la carretera, y que dan tapas y raciones, y como tenía empeño, pues tras tomarnos nota y darnos el homenaje de una cerveza, vino muy solicito el duelo con la política de que cliente sentado, comensal seguro  . Veo como evoluciona el posadero, y le tiran más los grupos y las señoras que dos comensales en una esquina, le hago señas de que ya llevamos un rato y no pone el mantel, otro buen rato y trae los cubiertos… Makí se da cuenta del error de la elección, y cuando el ufano posadero  viene tras casi 4o minutos de mariposeo por la sala, se levanta le deja los dineros de la cervezas y nos vanos con cara de pasmo del señor, pero parece importarle poco, pues a la espera hay otros cuantos incautos.

Nos vamos a la cocina del Albergue menos ruidosa y mas confortable  y masificada, y cenamos en la misma mesa en que la dueña y señora de la casa estaba cenando, una de esas viejas mesas gallegas en las que cabe un mundo de gente, y donde contertulianos con la buena señora, que recuerdo de la vez anterior.
IMG_1066IMG_1065IMG_1060

En fin, damos por concluida una etapa más de unos 32 km. Y 1080mts de ascensión acumulada, pese a que el territorio parecía plano.

Fotos de la Ruta:

Mañana Gonzar-Melide, y por fin las buenas raciones de pulpo.

Victor Guerra

jueves, 12 de mayo de 2016

LOS GALLOFOS O FALSOS PEREGRINOS

Camino-Santiago-convierte-maraton-peregrinos_607151005_100601249_667x375

Tomo prestado esta entrada del Blog TRADICION JACOBEA, que dirige Alberto Solana, con el cual no estoy de acuerdo en algunos de sus postulados, no por eso dejan de ser interesantes algunos de sus trabajos como este sobre los GALLOFOS

Publicado el 3 abril, 2016por albertosolana
En la Edad Media los peregrinos que emprenden el Camino de Santiago desde sus diferentes lugares de origen pertenecían a todos los grupos sociales: desde monarcas, nobleza, y altas jerarquías de la iglesia como abades y obispos, que peregrinaban sobre fuertes caballos y acompañados de crecidos séquitos; hasta campesinos, canónigos, frailes, artesanos, mendigos y penados, que lo hacía en ámbitos más modestos; pero un caso u otro, gentes de todo tipo y condición más allá de su edad, su sexo o condición social.El albergue de peregrinos y la Real Colegiata de Roncesvalles        
Así lo recoge el texto latino anónimo del siglo XIII, la Preciosa, que glosa las alabanzas del hospital de Roncesvalles, y las variedad de gentes que recibe: La puerta está abierta a todos, enfermos y sanos, y no sólo a católicos sino también a paganos, judíos, herejes, ociosos y vanos y más brevemente a buenos profanos… En esta casa se lava los pies a los pobres, se les afeita la barba y se les lava y corta el pelo… También se les ponen suelas a sus zapatos… Mujeres perfectamente honestas, a las que no se le puede reprochar suciedad ni fealdad, se encargan de velar por los enfermos, a los que cuidan con una piedad sin igual… Hay una sala llena de frutas, almendras, granadas, y toda serie de productos de las diversas partes del mundo… Los enfermos reposan en lechos mullidos y bien preparados… Encuentran, además, salas con agua corriente donde se preparan de inmediato baños para aquellos que quieran purificarse de las impurezas corporales. Los compañeros de los enfermos, deseosos de quedar hasta su curación, son tratados con consideración y provistos de todo lo necesario… Finalmente, cuando a alguien le llega la hora de su muerte, es enterrado como lo prescriben las leyes y las Escrituras
Calixtino       
  La peregrinación a Santiago surge en Europa como una iniciativa idealizada que permite ponerse a bien con las cosas del cielo, por lo que se idealiza su ámbito y surge todo un contexto de asistencia al peregrino en las durezas del camino como toda una declaración de buenas intenciones y propósitos, en modo que no pocas veces el peregrino recibe asistencia y alimentos como ya se recoge en el Códice Calixtino (S. XII). Lamentablemente, desde el comienzo de las peregrinaciones, esto es un reclamo para otras esferas sociales, a cuyo eco se dan las circunstancias más favorables para el desarrollo de la picaresca en la medida en que la condición de peregrino permite el acceso a ciertas ventajas y asistencias que comienzan pronto a ser codiciadas.
Peregrino En efecto, pronto se verá que no todo resulta ser trigo limpio entre la multitud de gentes que recorrían el Camino de Santiago, porque en el seno de las peregrinaciones surgen, en respuesta a las necesidades, los auxilios benéficos que se dan a todos los que acuden con el hábito de romero, y por tanto algunos recurrirán al arte de disfrazarse de peregrino y hacerse pasar por tal como forma de obtener comida y ayudas con no demasiado esfuerzo. Surge así la peregrinación como oficio, en que se adopta el hábito de peregrino y su actitud piadosa y penitente como modo de obtener las prestaciones que reciben los verdaderos peregrinos.
sebastian        Es así como surgen los falsos peregrinos, para los que se acuña un término específico, el de “Gallofos” cuya definición es incluso precisada en los tratados de lengua de la época, como en el de Sebastián de Covarrubias Orozco, que en su “Tesoro de la lengua castellana” (1611), define así el término gallofo: “El pobretón que, sin tener enfermedad, se anda holgazán y ocioso, acudiendo a las horas de comer a las porterías de los conventos, adonde ordinariamente se hace caridad y en especial a los peregrinos. Y porque por la mayor parte son franceses, que pasan aPortada del Tesoro de la lengua castellana, de Covarrubias, de 1611. Biblioteca Nacional de EspañaSantiago de Galicia.” En efecto, un tipo común de peregrinos gallofos eran los estafadores venidos del extranjero, comúnmente de tierras vecinas, que vienen no con santo fin, sino como forma de encontrar fácil sustento, como modo de no gastar en tiempos distintos a los de labranza, simulando emprender una peregrinación y esmerándose en ella ante otros peregrinos verdaderos, hasta el tiempo de la cosecha, en que vuelven a sus casas con los beneficios obtenidos en sus andanzas.
Mendigos de los caminos, grabado de 1568.        Fruto de esta picaresca de aparentar lo que no se es para obtener lo que no se tiene ni se merece, pero se busca lograr a costa del engaño, surgen los llamados falsos peregrinos o peregrinos gallofos, cuya existencia está bien documentada ya en el siglo XII, que acuden a los lugares de beneficencia y a las ciudades del camino donde era tradición la asistencia al peregrino, donde obtienen fraudulentamente las asistencias y el alimento a otros destinados, e incluso se apropian de las limosnas que deberían obtener los viandantes más menesterosos.
9788470392931          De estos falsos peregrinos, serían los más numerosos los vagabundos y mendigos, que se echaban al Camino con el único propósito de conseguir limosnas de manera más fácil que de cualquier otro modo. Eran los más frecuentes y menos nocivos, pues, movidos por la necesidad, buscaban el sustento diario que no lograban obtener de otro modo. Así en la “Vida y hechos de Estebanillo González” (1646) nos dice el protagonista: Traté de ponerme en figura de romero para ir a Santiago de Galicia… por ver la patria de mis padres y, principalmente, por comer a todas horas y por no ayunar a todos tiempos…
Pero también los había más nocivos y peligrosos, que convertían la peregrinación no en un modo de subsistencia, sino de delincuencia, en modo que vestidos de peregrinos, recorrían el Camino con la intención de estafar a los verdaderos peregrinos con todo tipo de timos y artimañas e incluso los que robaban con violencia y hasta dándoles muerte. El propio Códice Calixtino ejemplifica algunos casos con intención moralizante: “Vi yo en el camino de Santiago a un ahorcado, que antes de que lo colgasen acostumbraba a animar a los peregrinos a la marcha, antes de la aurora, a la salida de cualquier pueblo. Gritaba, según la costumbre peregrinal, con voz muy alta: Deus, adiuua, Sancte Iacobe. Y cuando algún peregrino salía para marchar con él, iba a su lado un rato, hasta encontrarse con sus compañeros, con los cuales les mataba y robaba“.
Lante de Nicola Albani          La proliferación de estos verdaderos riesgos para el peregrino hace que los monarcas editen medidas de protección al viajero, encaminadas a prevenir los abusos y engaños de las que eran víctimas los peregrinos extranjeros aprovechando su indefensión o el desconocimiento de las normas y costumbres del lugar. También ocurre al contrario, pues será tal la cantidad de falsos peregrinos extranjeros deambulando por los caminos en su propio provecho, que los reyes optarán por reglamentar la peregrinación, ordenando que los peregrinos se acrediten, pues en algunos casos hubo quienes hasta abandonan a sus mujeres y sus hijos para echarse a los caminos e incluso que se casan en el extranjero, teniendo en su tierra mujer legítima. Para los que infrinjan estas normas se preveían penas que podían llegar hasta la de galeras a perpetuidad.
Usura, grabado atribuido a Alberto Durero La proliferación de los “peregrinos gallofos” llegó a ser tan problemática en la Edad Moderna y su picaresca, que motivó que se dictasen disposiciones legales; así las Cortes de Valladolid, Toledo y Madrid, 1523–1528, promueven “que no se confundan los peregrinos con los vagabundos”; en Berna, 1523, sus ordenanzas equiparaban a los peregrinos jacobitas con buhoneros, merodeadores y gitanos y les prohibía alojarse en la ciudad; en Friburgo de Brisgovia, 1565, solo permitían pedir a los peregrinos jacobitas si no habían pedido durante el año anterior; en Compostela, en 1569, se les prohibía estar en la ciudad más de tres días; y Felipe II en 1590 publicó una Real Cédula que prohibía vestir a los que no fuesen verdaderos peregrinos de la vestimenta característica de éstos, o incluso aunque fuesen en romería, y les obliga a llevar licencia de la justicia ordinaria del lugar de donde fuesen vecinos en la que se había de indicar el día en que la habían pedido, así como sus referencias personales y el camino que tenían que seguir. A los romeros extranjeros les autorizaba a peregrinar con la indumentaria de peregrinos o romeros, pero debían traer dimisorias de sus prelados respectivos y presentarse ante la justicia del reino español para obtener el permiso o licencia de peregrino.
lazarillo_de_tormes         En Roncesvalles hacia 1600 se habla así de los gallofos: “… vagamundos, holgazanes, baldíos, inútiles, enemigos del trabajo y del todo viciosos, que ni son para Dios ni para el mundo. Por la mayor parte son castigados y desterrados de sus propias tierras, los cuales para encubrir sus malas vidas échanse a cuestas media sotanilla y una esclavina, un zurrón a un lado, calabaza al otro, bordón en la mano y una socia con título fingido de casados y discurren por toda España, donde hallan la gente mas caritativa y por otras partes de la cristiandad sin jamás acabar sus peregrinaciones, ni volver a sus tierras o por haber sido azotados o desterrados de ellas. Esta clase se puede acrecentar con otros que andan toda la vida con título de cautivos, engañando a las gentes con novelas de lo que padecieron en Argel, en Constantinopla, en Marruecos y en otras tierras de Turcos y Moros, fingiendo mil mentiras.
20-picaresca          Las ordenanzas municipales compostelanas del siglo XVIII llegan a disponer la siguiente orden: Por cuanto, con el pretexto de devoción al Santo Apóstol, vienen muchos forasteros mal dispuestos, más a ser tunantes y vagantes que movidos de auténtica devoción, lo que se demuestra en que suelen avecindar en esta ciudad para usufructuar las copiosas limosnas que reparten los fieles, en perjuicio de los verdaderos pobres, manteniéndose continuamente en traje de peregrino y con poco o ningún arreglo de costumbres; por tanto, se manda por punto general, que los tales peregrinos que entren en la ciudad presenten inmediatamente a las Justicias sus pasaportes, y en el término de tres días el certificado de haber cumplido con las diligencias espirituales, saliendo luego de esta ciudad y de sus arrabales, a sus respectivos países, bajo pena a los contraventores de cárcel para los hombres y hospicio para las mujeres.
pícaro1         Gallofo es hoy un término considerado en desuso, aunque el diccionario de la RAE la sigue recogiendo como adjetivo para decirnos que tal es holgazán y vagabundo que anda pidiendo limosna. Existe también el verbo gallofear, que se define como pedir limosna, viviendo vaga y ociosamente, sin aplicarse a trabajo ni ejercicio alguno. El origen de ambas palabras está en otro sustantivo, gallofa, que era la comida que se daba a los pobres que venían de Francia a Santiago de Compostela, en Galicia, pidiendo limosna.
          En cierto modo, aunque el término de Gallofo se considera en desuso, su significado sigue vigente por pasiva y por activa, porque en el actual auge de las peregrinaciones a Santiago de Compostela no faltan los impostores que acuden a obtener su propio beneficio por la vía del robo de los bienes del peregrino aprovechando su vulnerabilidad o buscan favores sexuales a través del acoso al sexo débil en momentos de indefensión y vulnerabilidad. Es la versión actual de los peregrinos gallofos.

miércoles, 10 de febrero de 2016

10ª Etapa: FONFRIA-SARRIA Por SAMOS 38 km (Camino Francés)

IMG_0790
Monasterio de Samos

La noche tras una media pastilla de Maki fue todo un limbo de sueños, de los cuales nos levantamos algo tarde, para el común de los mortales, peregrino me refiero.

Puestos en pie y tras un desayuno fuerte en A Reboleira nos fuimos con viento fresco en leve descenso hacia Triascatela, un tránsito en general bastante solitario en el cual como mucho al echar la vista atrás veíamos a los peregrinos extranjeros tras nuestras cómodas huellas, pues nuestro ritmo no era alto, pero si era seguro, aunque las marcas jacobeas no dejan lugar a muchas dudas; además nos íbamos reservando al menos yo pues la ruta iba a tener una variante como ir hacia Samos, un pequeño rodeo que me iba a suponer colocarme en unos casi 1000 mts., de desnivel acumulado, y además desconocía el tramo de Triacastela-Samos-Sarria

El tramo hasta O Biduedo va como para el Noroeste, para desde ahí virar más hacia el Oeste tomando el GR-65 camino de otro pequeño núcleo como Fillobal que nos da paso a la aldea de Pasantes, zona de amplios caminos entre robles, con alguna que otra vieja ermita jalonando el camino jacobita. Son tramos que se dejan camina bien, algunos de ellos han sido fruto de acondicionamiento por parte de la Xunta de Galicia, con fondos de la Comunidad Europea (FEDER), lo cual ha hecho una cierta homogeneización del camino a modo de senda tipo en la cual por ejemplo mis sandalias van de maravilla.

IMG_0650IMG_0653
Los arados y Maki, preparando sus petas de «caldo» a la vieja usanza

En esto lares ya empezamos a ver algún otro jacobita que viene de regreso de Santiago, y lo paradójico es que al igual que nos vamos a encontrar otros cuantos, en general no suelen dar la cara, pues van metidos en su trajinar diario y cotidiano de llegar a casa, y lo sorprendente también son sus grandes mochilas. Es realmente una imagen que impone.

IMG_0671

La comercialización del Camino se va imponiendo y dejando sentir, desde el año 2008 que lo había hecho este tramo ahora noto lo cambios, se ven los establecimientos más cuidados y de una cierta calidad en cuando la contenido y continente, lo estético marca mucho en determinados bares y tabernas.

Por el camino nos asalta todavía la tierra ancarina con sus muestras de pallozas con sus tejanos de ramasco vegetal, como habíamos visto hacer en El Cebreiro, en este caso lo vemos encarnado en un pequeño hórreo, a la vez que vemos las amplias y suaves tierras gallegas y como el monte va cercando a algunas cuidadas praderas de pasto, estamos pues en las tierras donde sí se deja notar la vena priscilianista, lo da el paisaje y el paisanaje. 

IMG_0762IMG_0722IMG_0763

Los repechos para los extranjeros en descenso son mortales, se nota que no están del caminar, en cuanto me ven bajar por los repechos en zig-zag, pues llevamos unos 11 kg y no es cuestión de ir reteniendo el cuerpo con todo ese peso, para lo cual voy de orilla a orilla en diagonal, veo que la emulación funciona y ponen cara de asombro de que se pueda bajar de forma tan cómoda e incluso subir. Alguno levanta el pulgar en agradecimiento.

IMG_0655IMG_0657IMG_0660IMG_0669

La verdad es que el camino nos está dejando estampas muy bucólicas, grandes chimeneas, y tejados de pizarra, y antiguos palomares circulares.

Llegar a Triacastela se echa en falta los postuladores de las viejas posada compostelanas que venían hasta estas tierras a cantar las bondades de sus posadas y posaderos, y por tanto la población vivía como hoy vive aún del peregrinaje y de la caliza, camino de ella, encontré a una buena señora sacando sus «patacas» y quise hacer la obra de caridad del día para llevarle el cubo hasta la puerta de la casa, y casi me deslomo del peso, y eso que la señora lo había transportado huerta arriba.

IMG_0698IMG_0700

En Triacastela, en el 2008 desayuné con mi vetusto enemigo, mendigo profesional de O Cebreiro que solía bajar hasta Sarria, y al que dispute el alojamiento en el pórtico de la iglesia, y desayunando curé la ampolla que me había salido en aquellos momentos en el pie derecho, con celedonia, o sea la famosa cirigueña asturiana.

En el pueblo en cuesta Maki y yo nos separamos el iría por Xan Sil y yo por Samos, pues tenía clavada la espina del 2008 de no haber visitado Samos, por lo tanto, ahora era el momento. Le dí a Maki las claves de todo su recorrido y las maniobras a tener en cuenta, de las que hizo, digamos que el menor caso, y así me vi camino de Samos con dos asiáticas pegadas a mis talones, y con esa prisa suya tan característica cruce de miradas y sonrisas, pero las cuales me abandonaron a mi suerte en cuanto saqué mi cámara y vieron que entretenía demasiado tiempo en sacar fotos, y claro conmigo no llegarían a buen puerto.

IMG_0696IMG_0705IMG_0695

Adiós que te vi, además como no hablo ni papa de inglés cualquier intento de comunicación era fallido, por lo cual cada uno a lo suyo carretera adelante a la par de ella y del río Oribio hasta entrar en una sucesión de bellas corredoiras y caminos, bastante pisadas por las que desfilé por parajes muy bucólicos y muy solitarios que eran jalonados por pequeños pueblos como San Cristovo o el sorprendente topónimo de Lastres que se atraviesa en un santiamén.

La verdad es que el tramo lo recreé en toda su dimensión al igual que la entrada a los predios del Monacato de Samos que disfruté de su soledad y a cuya vera descansé un largo rato a la vez que daba cuenta de un buen pan de centeno con queso y chorizo, pena de bota e vino. Allí junto al colosal muto Sur del Monasterio en un pradito al lado del río que circunda al monacato, rememoré unos cuantos años pasado en la Galicia profunda de Valeixe y mis años de correría monacales por la dura y ancha Castilla

Aproveché mi soledad tambien para ir sacando fotos a los cementerios del Camino, pues esa era la idea, tomar fotos de la muerte en el Camino Jacobeo

AIMG_0711IMG_0712IMG_0713IMG_0716

Tras los recuerdos en la placida campiña que rodea el monasterio por la parte trasera, recogí mis bártulos y en soledad circundé el gran complejo monacal, entrando a sellar en mi libreta de notas en el angosto albergue monacal, pues mi credencial se la había llevado Maki, o sea que no quedaba otro remedio, con todo mi pesar, que sellar sobre mis notas de diario, me hacía ilusión sellar la Credencial en Samos y tener ese correlato de sellos que íbamos consiguiendo, un par de ellos al día.

De Maki, nada sabía todos los intentos de comunicación eran fallidos, y además me estaba quedando sin batería en el teléfono móvil, y eso que le recordé que estuviese en contacto de forma intermitente.
Además, teníamos un problema, y es que viendo cómo iban de llenos los albergues, encargué a mi sobrina nos fuera encargando un par de literas a medida de lo que íbamos viendo que íbamos a caminar, por tanto en Sarria la reserva se puso complicada, y el único sitio donde había lugar era en el Monasterio de la Merced, y tenía que comunicárselo, pues tampoco su hoja (Noemi) era a localizarlo
.
IMG_0727

Salí de Samos en completa soledad, con algo de envidia sana en los ojos de algunos peregrinos/as que asomados a las ventanas de sus hospedajes me veían partir a eso de la media tarde camino de Dios sabe dónde. Mi idea era haberme quedado en Samos a dormir, y coger a Maki al otro día, pero me daba miedo ese dejarlo solo, por tanto, eché andar al lado de la carretera Nª LU-633, acompañando al río Sarria, hasta el desvío de Teiguin, con 24 km andados 

A partir de aquí fui enhebrando una serie de carreteras locales pasando por diversas aldeas de la parroquia de Castrocán, subiendo río Sarria arriba hasta llegar a Perros casi que 8 km de completa soledad, con el atardecer cayendo sobre mí, y con escasas marcas del Camino, que daba vueltas y más revueltas, menos aml que mis andalias no me molestan en la senmpiterna ampolla que llevo arrrastarndo desde las tierras babianas. Enj el trayecto observa que hay quien deja tambien atrás sus calzos.

Al final empalmé con el Camino principal en Aguiada, pero de Maki, seguía sin saber absolutamente nada, pregunté a algunos peregrinos que ya se estaban aposentando en la zona para pasar la noche, pero nadie sabía decirme nada, o sea que seguí a toda prisa el viaje hacia Sarria, donde ya llegué con la noche cerrada.

Una curiosidad del camino y que me recordó a aquellos tiempos donde el cura y la guardia civil visitaban a los que trabajaban los domingos, y que recojo como una referencia histórica, y que vuelvo a rememorara viendo las fotos que había ido sacando durante el Camino

IMG_0739

De Maki, nadie sabía nada, o sea que crucé la ciudad vieja camino del altozano monasterio de la Merced, acordándome del puto Maki, pues ya eran casi las 10 de la noche y no había llegado al albergue como me comentaron al llegar, y con problemas para alojarme ya que mi credencial la traía él. Cogí dos literas para cuando llegara, y como ya estaba todo cerrado para cenar, pues con los restos que había en la mochila y algunas otras viandas del bien nutrido albergue, me dispuse a recuperar fuerzas, que falta me hacía, después de la kilometrada y el ritmo final para llegar a Sarria.

IMG_0732IMG_0733IMG_0735

En el viaje anterior dormí frente a este monasterio, pues como iba sin credencial, no podía dormir en dicho lugar, y cansado como estaba dormí al lado de unas innovadoras estatuas-capullo que allí había. Ahora el lugar de dormida es hermso, bien cuidado y con una atención exquisita, pese a las horas tan intespetivas  a las que llegamos algunos extraños peregrinos ataviado con sombrero y raro bordones cargados de cintas al modo compañónico, el mio tiene calaras referencias por un lado territoriales y por otras masónicas, cada color responde a una serie de grados masónicos. Este será posiblemente un buen lugar para pernoctar cuando en primavera hagamos el Camino de Santiago hacia Oviedo .

IMG_0814IMG_0811IMG_0812

Cuando estaba dando por resuelta la cena, llegó Maki, que según é llevaba dando vueltas por Sarria desde las 6 de la tarde, eso sí haciendo honor al otro santo patrocinado del Camino, San Miguel, pues se había tomado unas cuantas cervezas y aprovechando para darme mi credencial peregrina a la vez que me comentaba lo provechoso de la estancia, pues tenía unos 17 flamantes sellos nuevos, casi todos ellos de la zona de Sarria.

IMG_0794IMG_0799IMG_0798

La mirada que le eché debió ser bastante efectiva porque escapó raudo y veloz para su litera, mientras veía el destrozo que había hecho mi querido hermano sobre mi credencial. Para verlo y no creerlo.

En fin son las cosas del Camino, ya todo concluido y reunidos, me tomé un largo vaso de té, y me relajé pensando en todo el trayecto que hice en la soledad del terruño gallego tan peculiar y singular, al menos a mí siempre me lo ha parecido, y pensando en ese paisaje de Samos y las aldeas perdidas de Castrocán, pues pensaba como el paisaje modela los caracteres y hace posible pues eso que en Galicia se haya dado con tanta fuerza el mensaje de Prisciliano, del cual apenas si queda nada… o eso creo.

IMG_0806
Mañana será otro día, pues hoy han sido 40 km de ruta ty cerca de 1000 metros de desnivel de ascenso, y tras las palizas anteriores , uno necesita descansar.
Victor Guerra