jueves, 26 de noviembre de 2015

Etapa 6ª DE IGUEÑA A RODANILLO 28, 4 km

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La noche en Igueña, digamos que fue toledana, pues el calor, las cervezas y demás hicieron que saliera del saco de dormir, y me colocara encima de él, y con las vueltas y revueltas terminé encima de las mantas que había encima del somier, y esa fue mi perdición, pues a la mañana cuando me levanté todas las nalgas había sido fruto del saqueo de las chinches, o sea que salí de Igüeña matriculado.

Recogimos nuestros bártulos y tras cerrar la casa y dejar la llave y una compensación económica de unos 5 E por barba en un lugar establecido, dimos una vuelta al pueblo, pero lo cierto es que tenía poco que fotografiar al menos para dos peregrinos en marcha hacia Compostela.

Mapa 6 Etapa

La etapa se nos presentaba totalmente desconocida, y dadas las indicaciones de Santiago el Alcalde de Igüeña, no parecía que hubiera mucho problema para seguir las huellas de la gente del Camino Olvidado que ha ido marcando desde hace dos años el trazado, aunque está muy justo, y en algunos sitios pues se induce a pérdidas, aunque no me queda claro si por falta de atención nuestra o por deficiencia de los señalizadores... Como recomendación siempre habría que poner tras un giro, un cruce o una señal vertical, una señal pintada a modo de confirmación unos metros más adelante

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Nos planteamos el ir a desayunar en Igüeña, para esperar al alcalde pero fue tarea inútil ni esto se presentó a su cita, ni hubo manera de desayunar pues como nos indicó una madrugadora y madura parroquiana “los bares no abrían hasta mucho más tarde (11 h) y más siendo domingo”, o sea que nuestro gozo en un pozo, lo cual a Maki no lo puso de buen humor, en tanto que a su decir “el no salía a caminar sin un café con leche y sus magdalenas, u de haberlo sabido hubiera comprado leche”, ante lo cual le comenté que yo llevaba provisiones y previsión para comer.., pero estaba al tanto de sus “particularidades” de las cual entendía que debía ocuparse él de ellas, a pesar de que yo había cogido sobres de café, infusiones, etc....

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Está claro que no empezamos bien la mañana y por tanto fuimos caminando un tanto distanciados uno delante del otro carretera de Boeza, (CV-127/1) rumbo Sur, siguiendo las flechas y soportes que había clavado el Alcalde y su cofradía de colaboradores.

Como a los dos kilómetros nos desviamos a la derecha dejando la carretera y el río Campo, para entrar en escenarios más montunos, encontrando a los pocos metros una cabaña de la que nos había hablado el Alcalde, y que hubiera sido también una zona interesante para dormir, pues tenía agua, zona para hacer parrilla, ignorando como estuviera en su interior, ya que estaba cerrada. Acampamos en su pórtico mientras hacíamos unas infusiones y apaciguábamos los ánimos. Los días de duro pateo pasaban su factura.

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Tras el desayuno nos pusimos de nuevo en marcha por escenarios de viejas explotaciones mineras dando vuelta a la Bázana y La Chana, cruzando ahora el río Martín y de nuevo recuperando el rumbo Sur hasta el límite municipal con el municipio de Bembribe, y ante una clara bifurcación nos pusimos rumbo Oeste para ir ganando altura y colocarnos en paralelo a la línea cumbral de una ladera de pinos, o sea que estábamos transitando por pistas comunales de los montes de Vadorbán, y cuando iba tomando altura y veía a mi izquierda los trazados y las viejas cajas de caminos me planteaba si habría habido una recuperación histórica de El Camino, o este se había echado por donde más convino...? Y con ello no estoy poniendo en solfa lo realizado, sino que al contemplar los trazados por la zona más de valle, y algunas viejas cajas de caminos viejos, me hacía esta pregunta.

Lo cual vino en parte respondida cuando las flechas nos enviaban hacia un corto descenso, dirección Sur y al poco nos marcaban un nuevo giro a la derecha para entrar en un viejo camino por El Gandarón hacia Quintana de Fuseros, al otro lado del giro, venía en plano un viejo cordel, eso sí ya muy cerrado y lleno de broza.

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Llegar a Quintana de Fuseros, que no sabíamos ni donde estábamos, fue todo un alivio, pues a las puertas del pueblo sin apenas entrar encontramos el Bar social y allí hemos recalado para tomarnos unas bebidas calientes y pedir unos bocadillos, que parece ser que no había.

Mirando por la ventana del edificio, pronto reconocí el lugar, pues hacía años anduve por estas tierras con el club Asturcón BTT a eventos que por aquí se organizaba con buen resultado y disfrute de todos ciclistas y parroquianos. Fué con ese tema como sintonicé con la buena señora que regentaba el bar, y pronto hicimos algo de chance y tras hablar de unos y otros, pronto fueron posibles unos buenos bocadillos, uno de chorizo casero en rodajas y otro de jamón y queso, todo ello a base de buenas lorzas de pan de trigo y centeno en formato de hogaza que junto con las cervezas de Maki, y una botella de vino para la bota, supusieron un desembolso de apenas 12 E, los bocatas impresionantes.

Este notable pueblo del Alto Bierzo “Quintana de Fuseros nace de la mano de los Templarios en el siglo XII como la reconstrucción de la Villa de Taurón, destruida por el islamita Alamanzor en su lucha contra el cristianismo e intento de aniquilamiento del floreciente Camino de Santiago. Esta villa, que se había alzado sobre las ruinas de Interamnium Flavium, fue la capital de la I Tenencia del Boeza, primer condado del Bierzo, administrado como si un pequeño reino fuera, por su primer conde, Gatón, hermano de Ordoño I, de quien su hijo y sucesor, Alfonso III, construyó en ella un castillo, cuyas ruinas, con la villa de Taurón, fueron donadas a los Templarios antes de la fundación de Ponferrada. Su territorio llegó a formar parte de las posesiones del Conde Luna”

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De aquí subimos hacia el centro de Quintana de Fuseros, donde nos fueron explicando unos y otros los caminos a seguir, como “todo a la izquierda”, etc.., nos daban explicaciones hasta detalles mínimos, pero ignoraban si estaba marcado o no como Camino de Santiago, y como ya me conozco las indicaciones de los paisanos y su configuración del territorio que ellos tienen en la cabeza, pues tomé como referencia tales indicaciones, y me dejé llevar por las señalizaciones santiagueras.

Se me había olvidado, tanto pensar en Prisciliano olvidada que la Tebaida berciana y su santos patrones San Fructuoso y San Genadio, anduvieron pos estas tierras de Fuseros donde parece según cuenta Ovidio Molinero que en Fuseros queda “Otra muestra, puede ser una mansión , con caballeriza, solana y oratorio con los signos de la Cruz de Alfonso III en los sillares que forman las jambas que sostienen el dintel arqueado del mismo” Para entender algo más de este rey Alfonso III les dejo este enlace a un denso trabajo sobre su obra.
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En Fuseros me quedé rezagado con el tema fotográfico del cementerio y su capilla, y me queda pendiente acudir a la famosa procesión de los amortajados que se desarrolla en los entornos de la Ermita del Santo Cristo el 3 de mayo, y a buen seguro que alguna otra curiosidad me he dejado, amén de las que me fui encontrando como la fuente de San Isidro y su mocote de piedra con fósiles y el pequeño homenaje a las mujeres que labraron la tierra.

Por cierto cuando salíamos del pueblo viene Maki, y me suelta un buen puñado de castañas asadas que le había dado un buen paisano a la altura de la fuente de San Isidro. ¡¡¡Jope castañas asadas ya en septiembre? Este año viene todo muy adelantado¡¡¡

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Seguimos pues por el Alto Bierzo, que desde Quintana de Fuseros el Camino sigue por una amplia pista hacia el Sur por La Vega para ganar La Collada e ir trepando al cordal que veíamos al frente a la hora de salir de Fuseros y que sube hacia el Alto de la Labrañuela, a la vez que vemos pueblos con Cabanillas de San Justo, pudiendo ver a nuestra espalda los monte que lindan con Omaña y El Bierzo, y uno se queda pensando lo que son las divisiones político -administrativas.

No me queda mucho tiempo para pensar pues debo prestar atención al camino, pues las marcas satiagueras, son más que escasas y nos pueden dar un susto, como así fue a la altura de la Gándara y Los Nogales, a cuya altura perdimos las marcas y que confundían con otras que nos llevaban hacia el Sur hacia el pueblo de Tedejo por el Alto de la Retoma. Cuando nos dimos cuenta nos habíamos desviado de la ruta.

En estas estábamos, “más perdidos que la Hilaria”, pues sin guía y sin marcas, y dado el calor reinante y la pocas ganas de remontar camino hacia la zona de pérdida, me senté unos momentos para recomponer la situación y entre el teléfono y el GPS reubicarme y ver posibles soluciones, pues según un mapa pequeño que tenía en el móvil había que ir hacia Lebaniego, en eso estaba cuando Maki monta en cólera, y me recuerda lo de ir siempre a la izquierda, y que vaya huevos que tenía con sentarme, digamos que no me tiré a su yugular porque a buen seguro que me puede. Al final opté por seguir los caminos más lógicos para ir hacia Lebaniego, una vez tomamos con referencia la riega de Rodicós. De ahí que en el track adjunto se vea ese extraño rodeo en Las Baragañas.

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Una vez entrados en el solitario pueblo de Lebaniego, nos sentamos en su plaza con su amplio pilón de agua, y nos dedicamos a refrescar nuestros cansados pies y a dar cuenta de una parte del bocadillo que la señora de Fuseros nos había preparado. Lo hicimos despacio, el dar cuenta de nuestras vituallas, gozando el agua y del entorno y de una temperatura que viene siendo increíble, pues quitando la niebla del primer día y el chubasco de Ambasmestas

Tras la comida nos volvemos a poner en marcha, viendo que el pueblo más cercano a alcanzar es Arlanza, que está a tiro de piedra por los accesos interiores de los dos pueblos, sin embargo las marcas santiagueras que nos meten por un lateral del pueblo de Lebaniego, que es por donde bajan sus aguas negras, y esta con basuras, y en bastante mal estado, o sea una imagen poco bucólica como para alguien que viene disfrutando de unos parajes excepcionales, aunque en el Bierzo la presencia minera se deja notar, aunque en estos pueblos algo menos, tal vez con más pujanza en Igüeña.

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El trazado desde Lebaniego, como digo, sale en descenso, muy feo y poco aconsejable hasta cruzar la riega de Rodicós rumbo Sur, para luego ir tomando altura por un bosque de robles por los Barredines hacia el Jucal desembocando en el núcleo de Ardanza, donde una serie de mujeres de diversa edad, conversan en la calle, y quedan extrañadas de ver pasar peregrinos por esas tierras pese a las marcas. Paramos un momento a charlas con ellas ya que nos ofrecen de forma exquisita saciar nuestra sed y preguntamos sobre peregrinos que pasan por estas tierras y ya nos dicen que “escasos”.

Cuando les preguntamos sobre albergues u hospederías, la verdad es que desconocen todo lo que hay a su alrededor sobre El Camino, marcas, albergues, etc, digamos que viven a espaldas del incipiente fenómeno santiaguista.

Proseguimos el camino ahora en ascenso por la L-1592 hacia el pueblo de Losada, cuyo eje asfaltado no dejaremos prácticamente hasta llegar a Rodanillo ubicado en el seno del trayecto del Camino Olvidado.

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La tarde va quedando fresca a la altura de la salida de Losada, nos encontramos con un bar y un hostal (Las Eras) , donde nos quedamos a tomar un par de frescas San Miguel, a la vez que Maki, aprovecha para sellar las credenciales y estrechar lazos con el tabernero, al final Maki parece convencido de quedarse a dormir en hostal-albergue, ante lo cual se ofende pues yo planteo seguir unos kilómetros, para ganar un poco más de recorrido, pues preveo que la etapa de Rodanillo a Columbrianos será complicada.

Le gustó el sitio y los pinchos, pero le planteo que debemos también ahorrar algo de presupuesto, pues cuando lleguemos al Camino de Francés vamos a tener algunos gastos más, por tanto a trancas y a barrancas, le convenzo y salimos hacia Rodanillo, ya con el atardecer mordiendo nuestros talones, de hecho entramos en Rodanillo según el GPS con 29,8 km unas casi 7 horas en movimiento y 1.240 mts de ascenso acumulado.

Rodanillo nos sorprende por ser un pueblo eje, por cuyo centro pasa la carretera, y prácticamente no nos ofrece ninguna posibilidad de dormir fuera del antepecho de la puerta de su monumental iglesia, aconsejando por mi parte a Maki que su alojamiento lo ubicara en el novísimo campanario de tres cuerpos, a una altura considerable, ¡¡Menos mal que las campanas estuvieron mudas toda la noche¡¡¡.

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Prácticamente en cuanto nos instalamos los vecinos que salieron a la “fresca”, no dejaron de pasar cerca de nuestro pequeño campamento jacobita, o bien para dar las buenas noches y fisgar que hacíamos, o para pegar la hebra sobre el Camino o la presencia de peregrinos, u otros acontecimientos que ellos consideraron de interés tratar con nosotros.

No comimos el resto de los bocatas que compramos en Fuseros y alguna vianda más, y con ello y unas infusiones nos fuimos para el catre al aire libre, que sería para nuestra última noche al aire libre.

Así se cerró una etapa más preocupados por la navegación y la buena marcha de la rutas, que sobre los temas filosóficos, y más centrados también en ubicar pueblos, montes y sierras para poder situarnos.

Así pasó una etapa, en general muy bonita en su recorrido general que nos iba metiendo poco a poco en los entornos del Camino Francés
Víctor Guerra

jueves, 19 de noviembre de 2015

5ª Etapa BARRIO DE LA PUENTE ( OMAÑA) –IGUEÑA (BIERZO) 34, 3 km

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Maki contemplando Fasgar
Ponerse en “camino” no es otra cosa que s abrirse al conocimiento
Barrio de la Puente
La noche bajo el gran pórtico de la iglesia parroquial de Barrio de Omaña, no fue tan templada como en la Urz, y al estar cerca del río, pues la humedad se dejó sentir, pero no por ello dejamos de dormir, aunque Maki, diga que duerme muy poco, pero le oigo roncar y hablar entre sueños y a muy distintas horas, con lo cual aunque no lo cree duerme más de lo que piensa.
Tras echarnos fuera del saco de dormir a eso de las 7,30 de la mañana, antes para qué? y tras recoger un poco los trastos, y hacernos un matinal café e infusión, pues está claro que los atentos vecinos de Barrio aún duermen a estas horas, por lo cual una vez realizado el refrigerio y darnos los consabidos masajes con crema a las pies, y calzar las botas, me echo cámara en ristre a recorrer el pueblo, que por la noche cuando llegamos al pueblo no pudimos verlo.
La verdad es que está mereciendo la pena cargar con la cámara grande (Canon EOS 20 D) y los 2 , porque la zona y el viaje lo merecen, tal y como compruebo una vez más al recorrer las calles de Barrio de Omaña, de las cuales Madoz en el siglo XIX ya recogía entre otras cosas se contempla existencia de una iglesia y tres ermitas
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Perfil 5 Etapa
La iglesia parroquial, que solo hemos podido verla por fuera, es impresionante, lo cual da lugar a pensar en el poder omnímodo de la iglesia en estos lares y pensar en quien y como se sufragaron todas estas construcciones y todos los predios jurisdiccionales de nobles e hidalgos como los Quiñones y su “foro del pan de cuarto” por el cual todos los vasallos debían tributar en la era, para la panera del Conde, uno de cada cuatro manojos de centeno segados.
Es algo que a los astures nos choca, como chocante resulta ver en el siglo XXI, pues cruces de madera como hemos visto en otros lugares, aunque la que ha presidido nuestros sueños en el atrio de la Iglesia fundada en 1773, es impresionante, y hoy es un testigo histórico que explica en parte el quehacer de aquellos tiempos. Impresiona pues el campanario y la presencia del reloj que marca los tiempos de todo esta zona
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Iglesia y puente Barrio de la Puente
En cuanto a las ermitas, no indica el wikipedia que la más interesante es la más interesante es la ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que está al lado de la iglesia, y que fundada por el cura Juan Rubio Bardón en 1756 y que exhibe un blasón en la fachada. La figura del Nazareno en dicha ermita es de estilo barroco, siendo destacable por el cuidado estudio de sus facciones y de notorio valor artístico.
Las casas y casonas que veo al paso, son en general de la extraña planta en “C” o en” U” tan características de toda la zona sur de la Cordillera, nuestras casas en Asturias no tienen esta planta ni esas dimensiones.

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Casa Rectoral, ermita y figura antropomórfica en barrio de la Puente

Ta vez son producto del mayorazgo que parece reinar en las zonas ya que las en general son células de importante autarquismo del cual viven todos los miembros de la familia, o vivían porque ahora apenas si son ocupadas por una o por dos personas. Construcciones que en general presentan bellos dinteles en puertas y ventanas, y que tan enamorados nos tienen tanto a mi como a Maki.

Llama la atención el bello puente de arco medieval apuntado, sobre un río que en épocas de invernada con sus consiguientes crecidas habría que verlo, y de lo cual esta como testigo esa gran luz del puente ojival, y sus refuerzos

Otra de las construcciones que llama poderosamente la atención es la Casa Rectoral de la cual disfrutó el p Arcipreste de la Catedral de Astorga Aquilino Nistal Castro, que fue construía a expensas de Antonio Fernández Álvarez y su esposa Alicia Martínez Perez (1955)

Leyendo las rutas de la zonas, nos enteramos de un “Camino Asturiano” al este del Suspirón, luego un poco más arriba nos contarían que estos caminos, tal vez enlazados con el Camino Real de Leitariegos, servían para el trasiego de vituallas por arrieros, hacia un lado y otro, y también para los segadores astures fueran a ganarse el pan a las “castillas” yendo primero por las vías más rápidas hacia las riberas del Órbigo, cuya siega era más temprana y luego venían subiendo hacia los puertos, segando el trigo, el centeno y la cebada, por una 1 peseta al día y mantenidos, durante sus estancias hacían madreñas y otros utensilios. Me resulta muy atractiva a la vez que desconocida toda esta historia de astures por la Omaña, y debió ser antigua y potente, como para dejar su nombre en las veredas.

Nos ponemos en marcha

Makí por su parte recorre el pueblo y tras encontrarnos, cogemos nuestras mochilas y nos vamos camino adelante, para lo cual no hay nada más que seguir la carretera un rato para entrar al poco a Posada de Omaña durante el trayecto camino de Villapujín vemos restos de las excavaciones romanas, de las cuales hago partícipe a Maki, que va un tanto a su aire, le explico el sistema de excavación de los romanos, que tiene su mayor exponente en Las Médulas, cuyos entornos invito a recorrer un día a Maki.

Desde Posada a Vegapujín hay un trecho por carretera, y lo que ya no recuerdo es si fue en Posada nos asombra algún detalle arquitectónico como la bonita fuente del pueblo a cuyo pie el alcalde pedáneo nos invita a un café y a contarnos el tema de los astures por estas tierras y nos habla también de Segundo Garcia Garcia, militar natural de estas tierras y que participó en la “sanjuanada” contra Primo Rivera... sería interesante oír sus muchas historias, pero nos queda aún mucho camino, y no conocemos lo que depara este.

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Posada de Omaña y Villapujin

El Camino a la salida de Villapujin, se echa a los caminos de tierras entrando en la vereda del rio Vallegordo, que recorremos por un camino delicioso y francamente bonito, pues presenta tramos de calzada y muros de gran antigüedad a la vez que vamos observando como el valle se estrecha, y aunque el camino parece plano, desde que salimos de Riello, no hemos hecho otra cosa que ascender, poco, pero siempre el camino en algunos momentos pica para arriba.

Según vamos caminando hacia Fasgar, nos damos cuenta de lo acertado de quedarnos en Barrio de la Puente, pues de haber continuado hubiéramos llegado a los 11 la noche a Fasgar, lo cual no son buenas horas para entrar en los pueblos, y en esas elucubraciones estábamos cuando nos damos de bruces con el pueblo de Fasgar, cuya entrada por esta zona del Camino no es muy bonita, es la clásica de los pueblos altos de montaña, poco que ver con la grandiosidad de los pueblos de valle.

En la entrada lo primero que vemos en la casa de la famosa Rosi, la cual no llegamos a conocer pues estaba en otras faenas, y será su madre quien salga a sellarnos la credencial de peregrinos, en esa estábamos cuando nos enteramos de que hay un restaurante en Fasgar donde rápidamente encaminamos nuestros pasos, cruzando buen parte del pueblo y sus puentes sobre el río, echando de menos no conocer a la tal Rosi que parece funcionar a modo de referente hospedero.

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Camino y entrada a Fasgar
A un lado del camino vemos el restaurante de postín La Fasgarecha, el cual lleva una buena moza natural de la zona, pero con residencia en Madrid, que anda de allá para acá, y que nos atiende de forma maravillosa, flipando un poco por el decorado, el servicio, y que nadie nos hubiera hablado durante todo el trayecto desde Riello, de este interesante restaurante, que el futuro quiere dotarse de unas habitaciones, que por cierto llegábamos en buen día, pues al día siguiente ya cerraban la temporada, y con el problema de no poder saborear sus viandas debido a que era media mañana , y nuestra idea era llegar a Colinas de Campo Moro, o a Igueña.

Tras un merecido descanso en los interiores de tan buena generosidad mostrada por su dueña, en el cual aproveché para escribir unas anotaciones en el cuaderno de bitácora jacobita, nos pusimos de nuevo en marcha, para ganar un alto collado y dar vista a las tierras bercianas, indicar que en Fasgar se queda la urbanidad, o sea el asfalto, pues en este estrecho valle se mure el eje CV-128/2.

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Fasgar, y el restaurante de Fasgarecha y un momento de descanos 

EL trazado que nos queda por cubrir, nos indican que es una subida un tanto dura y que luego toda una bajada hacia Colinas de Campo Moro, donde podríamos comer, pero luego comprobaríamos que una cosa es la realidad y otras las circunstancias.

El paso entre la Omaña y las tierras bercianas.

Cogemos las calle que nos llevan a lo alto del pueblo, tal y como nos han indicado y por donde nos llevan las pocas flechas jacobitas existentes, más la señalización que nos habla de un Campo de Santiago que se coge saliendo por la calle Patrón Santiago arriba, pudiendo ver en el tránsito viejos cestos de mimbre que iban a la basura.

Vamos cogiendo altura a la vez que vamos perdiendo de vista la cuenca de Vallegordo-Urdiales, y ganamos altura hacia un marcado collado situado a 1641 mts de altitud. A la vez que vamos perdiendo de vista el pueblo de Fasgar, tomando a su vez referencia de las grandes cumbres que lo rodean y encierran.

Cuando nos damos cuenta nos encontramos con una sorprendente fuente de tres caños que echa a todo meter pro todos ellos y en cuya pared encontramos este poema dedicado al fontarrón del Abedul Fasgar (1955): La fuente La sed y el Mar: Me gusta en fontana pura doblar la frente y la rodilla a besos la maravilla beberme de la frescura. Humilde y cabal postura para esta vida mirar refleja en cada hontanar, que en tanto que el labio ardiente marcha en busca de otra fuente el beso se va a la mar. S.A.R, julio de 1981

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Fuente del Abedul
Sin comentarios sobre la poesía, hay gustos para todo.

Seguimos Camino de Santiago y pensando...

En las larga subidas, esta desde Fasgar apenas si tiene más de 3km, uno piensa un poco de todo, sobre manera en un día tan bueno como el que hacía, donde el calor aprieta, y es donde a uno le asaltan las preguntas más extrañas sobre sí uno hacer peregrinación o hace senderismo religioso, o senderismo barato, o simplemente camina.

Es un buen lugar para la reflexión pues no en vano una vez ganado el marcado collado, que nos cambia de vertiente y de provincia, pues entramos en el Bierzo dando vista al nacimiento del río Boeza, que lo hace en la gran Campa de Santiago, que ahora se halla a nuestros pies y a cuyo gran plató bajamos por la pista tomando algún viejo sendero por entre el piornal, para llegar al pie de la Ermita de Santiago, donde volvemos a encontrar a varios senderistas como nos pasó en la Fuente del Abedul.

Al pie de la Ermita de Santiago situada a unos 1.887 mts de altt contemplando la belleza de la Campa de Santiago decir que en  el Siglo  X , dicen las viejas leyendas que en ella  se dirimió una gran batalla entre las tropas de Ramiro II de León y las huestes de Almanzor, comandadas por Martin Moro. Aunque los sarracenos eran más numerosos fue ganada la batalla por los cristianos, con la ayuda de Santiago a lomos de su blanco corcel, siendo construida en su honor la ermita anterior a esta

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Campa de Santiago
                                               CAMPO DE SANTIAGO
             1.- Fuiste un campo tinto en sangre                     2.- Mudo testigo es tu ermita
                  Nacido de la historia                                                Desde los siglos pasados
                  O  tal vez de una leyenda                                         Y aunque no estés en los libros
                  Pero siempre venerado.                                           Por un Papa recordado.
           3.-  Venían los peregrinos                                           4.-Hasta que llegó un día
                 Por el Camino Olvidado                                            Que a ti también te olvidaron
                  Siendo cientos, quizás miles                                    En favor de otros caminos
                  Los que por aquí pasaron.                                       Pero estas  recuperado
                                               5.- Y pasaran los peregrinos
                                                     Caminando hacia Santiago
                                                     Para abrazar al Apóstol
                                                    Que ayudo aquí a los cristianos.
                                                                      ADOLFO DIEGO DE MIGUEL.
A la sombra de la Ermita uno piensa de como la peregrinación se le ha asignado directamente con el paradigma cristiano, y más en concreto universalizado por la Iglesia Católica, y muy homogeneizado en el trayecto principal por los monjes de Cluny, y sin embargo su realización bajos dos forma la esotérica y exotérica se esconde todo una pléyade de intencionalidades constituyentes de una peregrinación que dependiendo el camino tomado, pues no parece ser los mismo caminar a lo largo de la Pulchra Leonina, que hacer el Camino Francés, pero en todo caso ambos recorridos desde ópticas diferentes nos pondrán en sintonía de una extensa gama de sensaciones que concitan viejos arcanos.

Arcanos que nos serán más ortodoxos o heterodoxos según nuestra posición a cerca de la vivencia religiosa, que en mi caso, es nula como agnóstico, pero le rito de paso de hacer el Camino, hay como un retorno al centro que es uno mismo, siendo muy difícil separar algo que se suele presentar ante los transeúntes del Camino, la aventura sagrada de la peregrinación, entendiendo lo primero como un retorno al arcano de sabiduría ligado a los entornos por los que se transitan que en el fondo es lo que hacen el Camino, la peregrinación la entiendo como una viaje mayestático hacia un objetivo como es Santiago y donde el Camino juega un papel de attrezzo espiritual.

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Partiendo de que ambos dos denominaciones me dan un poco de grima, por escrúpulos religiosos y filosóficos, pero que la aventura de los sagrado desde el amplio campo del paganismo, hace que los entornos y los contornos de nuestra vereda, sean religiosos, sociales, políticos, antropológicos, étnicos, son toda una lección de historia, de heterodoxia e marcan y definen el propio viaje, sobre manera cuando se realiza al margen de las formas religiosas, sociales institucionalizadas, por eso la muerte iniciática de ponerse en “camino” no es otra cosa que s abrirse al conocimiento.

En estas anotaciones estaba cuando Maki, me recordó el objetivo pragmático del momento, como era seguir caminando.

Ante la belleza de la Campa de Santiago, morada de un viejo refugio hospital de Santiago, y en cuyo valle hay una gran construcción a la cual no nos acercamos dada su lejanía, eso sí me prometí volver a patear estos entornos, y tras esa promesa fuimos desde la Ermita de Santiago virando a la izquierda para coger el estrecho paso que nos daba acceso al largo descenso de unos 6 km hasta llegar a Colinas del Campo Martin Moro Toledano. Descenso bonito para hacer andando y en BTT, que va en suave declinación abriéndose paso entre grandes cordales de casi 2000 mts de altt.

En la bajada, lenta y que fuimos saboreando a cada metro, metiendo los pies en el Boeza, a la altura del Corral de las Yeguas., que es donde el camino nos dejó acercarnos al río en esos momentos de cantarinas aguas otoñales, en las cuales nuestros pies se relajaron un tanto mientras el mansolea Makí, redondeaba su trabajo zapateril, dejando mis botas en unas sandalias monteriles para pantentizar.

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Momentos en el Río Boeza

La bajada fue poniendo nuestros músculos a prueba y nos fue indicando por ello en los numerosos peldaños que era lo que estaba tenso y lo estaba más suelto, por tanto ello requirió de no forzar la bajada y aprovechar el admirable paisaje que íbamos perdiendo en la mediad que el curso del Boeza iba cerrando rumbos, como sucede a la altura de Peña Infiesta o en el Brañuelo, que se retoman rumbos en primera instancia para cruzar un par de veces el Boeza, por el pontón de las Palombas, y el de Suso.

El pueblo español con el nombre más largo...eso... dicen

Poco a poco vamos dando por concluida la bajada del Boeza, pues ya los tejados de Colinas del Campo de Martín Moro Toledano , están a nuestro alcance, y uno se extraña de ver un pueblo que no reconozco de haberlo visitado hace 35 años, un poblamiento aventajo y medio derruido, sin asfaltar, un villorrio muy diferente a lo que ahora contemplo que además ha sido declarado  Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico, en virtud del Decreto 243/1994 de 10 de Noviembre, de la Junta de Castilla y León.. Tal vez lo que yo recuerde se acerque más bien a esta retrospectiva fotográfica de Roberto Molero reflejada en su blog radiografiando

Tras un pequeño recorrido por el pueblo, buscamos los bares, para poder dar un bocado pues llegamos un poco tarde, pero imposible para no dar un buen bocado, pero nuestro gozo en un pozo, y no porque no sea día propicio, que no lo era pues es Lunes, pero resulta que en esta zona están de vendimia, y claro casi todas las familias se ha ido a recoger las uvas, incluso las propietarias de los bares

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Colinas de Campo Moro

Por tanto en este alto lugar zona de paso de las huestes de uno u otro rey: Ramiro II rey de León y Almanzor, no sabemos quién entró por un lado y quien por el otro, unos por Fasgar y el otro por Colinas, pero también resulta extraño se diera una batalla en sitio tan alto y fuera de contextos urbanos como la Campa de Santiago. Sabemos pues que este alta pedanía de Igüeña fue repoblada en el siglo IX y sus habitantes tuvieron el privilegio de estar exentos del servicio de armas, aunque parece que tenían extraños tributos

Lo que me ha llamado la atención de toda esta zona es la escasa presencia de ganado, lo cual indica la regresión que se aprecia en las laderas de los altos montes omañenses y berzianos, muy corroídos por los brezales y retamas varias, que harán imposible ya cualquier recuperación, y que contrasta cuando ver en las latas laderas como aún se aprecias los que fueron prados de siega y praderas de pasto, hoy carcomidas por lapiaces y broza.

Dada la decepción que llevamos con el tema de la comida, ya llevamos un par de días sin nada caliente en el cuerpo, nos ponemos a cubierto en una antojana de una casa a la salida del pueblo, y le damos al diente a base de latas de atún, fuet, y queso, acompañado de unos tragos de buen vino riojano que Maki transporta en su bota, puesto que hasta el agua escaseaba en el pueblo, luego nos enteramos que estaba cerrada la fuente, porque estaban clorando.. cosas de la modernidad... menos mal que gente había, pues los naturales suben muchos en fin de semana hasta sus arregladas casas.

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A la salida del pueblo, pasando por debajo de su viejo arco nos desviamos del eje asfaltado para irnos hacia Igüeña por lo que debió ser su viejo eje de comunicación dado lo amplio de la caja y sus firmes y que esta marcado como camino jacobeo y con cuya señal informativa puesto que según esta señal a Santiago Colina dista de Santiago unos 243 Km  , lo cual no casaba mucho con lo que yo estaba contando a Maki, pues según mis cálculos estábamos a unos 300 km de distancia de  nuestro destino.

Otro tramo largo de bajada recogiendo nueces y algún que otro futo a la par del camino, para hacer más amable la larga etapa que nos estábamos largando, pues hasta Igüeña, no llegaríamos calculo que hasta las 8 de la tarde como poco, pues no en vano son casi que otros 8 kilómetros de bajada acompañando de nuevo al río Boeza, y Maki empieza ponerse pesado con mis paradas y los ritmos, y la posible dormida al aire libre en Igüeña, por lo cual se puso en modo “legionario” y como no había cobertura para su radio y como no tenía ganas de escuchar sus quejas le fui largando la historia del Camino y la presencia del Obispo Prisciliano, y asa entre leyenda y leyenda llegamos a Igüeña.

Dando vueltas por Igueña

No recordaba la población, y claro cuando estamos ante núcleos tan grandes y tan urbanizados, pues buscar cobijo, sino hay albergue, y la única Casa Rural del pueblo estaba ocupada, pue se hace duro buscar alojamiento, o cobijo, por tanto dejé a Maki al cargo de las mochilas y cumpliendo su fiel rito de sellar para el coleto su pacto con San Miguel, y me fui a buscar un lugar para la pernocta.

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Fuente, Cementerio viejo e iglesia de Igüeña

Tras algunas vueltas lo encontré al doblar en busca de la Iglesia parroquial, pues el polideportivo no tenía instalaciones adecuadas, y por tanto el abierto pórtico bajo la puerta eclesial, y al lado del cementerio tendría que ser nuestra morada por una noche más hasta llegar a Columbrianos.

Cuando ya me iba una buena moza del lugar, también adicta a la San Miguel, como después comprobé me indicó que buscase al alcalde llamado también Santiago, al cual podría localizar por lo bares del pueblo, pues él además de peregrino, solía diligenciar la búsqueda de alojamiento, pues tenía conocimiento de peregrinos que habían dormido en la escuela del pueblo, no es que fuéramos muchos, pues nos levaban contado y este año habríamos pasado unos 100 peregrinos.

En el primer bar que encontré pregunté por el Alcalde, un joven prejubilado minero, también de la cofradía jacobita, y sobre todo de la de San Miguel, al cual tras preguntarle sobre un alojamiento alternativo a la Casa Rural, me indicó la dificultad de lograr tal cosa, aunque conocía una señora que igual nos dejaba una vieja casa, y en peregrinación nos fuimos, una en busca y conocimiento de la casa, que encontramos de mano de la Señora Elvira que me enseñó la casa y sus habitaciones y que me pareció interesante a primera vista, eso sí antes ya me había tomado con el señor alcalde par de birras “san miguel” supongo que por aquello de que apoyaba El Camino.

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Ayuntamiento de Igüeña

Luego tras este objetivo de lograr casa, había otro más político, y era enseñar a su “peregrino” para justificar la construcción, según él de un inminente albergue , en mitad del pueblo.. y como habíamos tomado en un lugar otras birras, pues era necesario hacer toda la tourné de bares en base a cervezas, insistiendo en incluir a Maki, en nuestras correrías san miguelinas.

Cuando llegué al bar restaurante con el alcalde , yo habíamos tomado unas cuantas birras, saludó a Maki, y nos subimos a la parte de arriba del bar , donde nos encontramos con un moderno comedor y servicio, con una atención exquisita, y donde degustamos otra sopa de fideos u picadillo, a Maki, que solo tiene un diente, casi lo mató cuando propone comer unas patas alioli, puesto que no puede masticar, le indico que lo que puede comer es unos huevos con pisto y me larga que él no es un conejo... y que con medios platos tiene más que de sobra, pero al final resulta que pide siempre lo mismo que yo, le insinué que comiera pescado y casi que me asesina. En fin cosas de El Camino, pero hasta que no lleguemos a la obra de los Cluniacenses, habrá que ir juntos

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Tras esta pitanza, bien condimentada y buen hacer y atención en el Restaurante Anibal fuimos al catre que nos había dejado la señora Elvira.

Y así terminó otra etapa, en la cual no vimos ni supimos de peregrinos, más allá de que iba un vasco por delante de nosotros, pero que no había hecho posta en Igüeña, supongo que la población minera en plena reconversión, estará expectante con una posible remontada económica en base a la posibilidad de un auge de la peregrinatio jacobea, que veo difícil y de largo recorrido, pero no imposible.

Datos de la Ruta según Wikiloc 34 km y 1.137 ms de ascenso acumulado
Víctor Guerra